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NO TE PIERDAS HOY.....
domingo, 22 de noviembre de 2009
martes, 17 de noviembre de 2009
Los separabobos

¿Sabíais que...
...la selección española de fútbol lleva sin disputar ningún partido en Euskadi desde 1967, mientras que la última vez que la Vuelta a España pasó por la comunidad autónoma fue en 1978?
Yo no tenía ni idea, porque los deportes me importan un rábano...
¿Pero qué dignidad han mostrado nuestros Gobiernos desde entonces (incluido el de Franco) y todos los españoles que conocían este dato para acabar con este insulto a nuestra patria?
Yo os lo diré: la misma que muestran actualmente: NINGUNA.
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Alakrana - "No queremos una banderita española"
En primer lugar, he de decir que comprendo el sufrimiento que ha padecido esta mujer, María Ángeles Jiménez, esposa del marinero Gaizka Iturbe del pesquero Alakrana, secuestrado por piratas somalíes.
Pero dicho esto, volvemos a lo de siempre:
"No queremos una banderita española."
Después de que este pesquero, ilegalmente, enarbolase una ikurriña, la bandera de un Estado que ni existe ni que nunca existirá, en lugar de bandera española, como manda la Ley.
Después del sufrimiento de estas personas con el que nos hemos solidarizado TODOS LOS ESPAÑOLES.
Viene este nuevo desprecio a nuestra bandera.
Y digo...
¿Por qué los separatistas vascos insultasímbolos de España e insultaespañoles no han enviado a sus "valientes" gudaris siembrabombas de ETA para luchar ardientemente con sus émulos somalíes?
¿Tenemos que soportar esas insolentes exigencias del PNV que, una y otra vez ordenaba que el Gobierno de España actuase ya, "porque para eso pagaban", como si éstos fueran sus esclavos y como si no estuvieran haciendo nada?
A ver si los españoles empezamos a ser consecuentes con la Ley y nos dejamos de sensiblerías ante gente desagradecida y que parecen considerarnos sus siervos:
No tenemos que proteger a un barco que no navegue bajo nuestro pabellón.
Que lo proteja su hermosa Euskadi.
lunes, 19 de octubre de 2009
La bandera
"La bandera es el pañuelo de una nación: unos enjugan en ella sus lágrimas y otros se suenan sobre la misma".
Todas las frases del Filóloco juntitas, pero no revueltas, en: Frases lapidarias del Filóloco
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domingo, 18 de octubre de 2009
Un país suprimible
¿Qué respeto merece una nación...
Yo os lo diré:
No merece el más mínimo respeto.
Una nación así es despreciable y totalmente suprimible.

- Que democráticamente concede libertad para que las madres asesinen a sus futuros hijos;
- Que democráticamente admite que es tan natural el "matrimonio" entre dos hombres, o dos mujeres, como entre un hombre y una mujer;
- Que, cobardemente, no elige democrática y periódicamente a su propio Jefe de Estado;
- Que calla, con cobardía, mientras los separatistas la insultan y ridiculizan?
Yo os lo diré:
No merece el más mínimo respeto.
Una nación así es despreciable y totalmente suprimible.
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jueves, 8 de octubre de 2009
sábado, 8 de agosto de 2009
Español, sí; castellano, no
¿Cómo debemos denominar a nuestra lengua común: ¿español o castellano?
Desde un punto de vista diacrónico, la denominación más exacta de nuestra de lengua sería español: la lengua común usada en toda España derivada del antiguo castellano, que era la lengua empleada en el hoy inexistente y añorado Reino de Castilla y León. El castellano antiguo difería del español actual tanto como lo pueda hacer hoy el catalán. Poseía muchos fonemas distintos a los empleados en la actualidad y, quien haya tenido la oportunidad de leer el Poema de Mío Cid en su versión original, es decir, en antiguo castellano, se habrá quedado sorprendido de lo mucho que difería aquella antigua lengua de su derivado actual, el español, hasta el punto de que, para cualquier lector corriente, resulta casi incomprensible.
Desde un punto de vista sincrónico, sin embargo, es decir, sin tener el cuenta la evolución de la lengua a lo largo de los siglos, sí tiene sentido denominarlo castellano, puesto que hay otras muchas lenguas también españolas, como el vasco, el gallego, el aranés, el bable, el catalán y algunos restos del antiguo navarroaragonés, que quedan desperdigados por los pagos pirenaicos.
En principio, es tan correcto llamar a nuestro idioma español como denominarlo castellano: todo depende del punto de vista lingüístico que adoptemos.
Sin embargo, hay otros factores que nos hacen inclinar la balanza indefectiblemente hacia la denominación español en lugar de la de castellano.
En primer lugar, al denominarlo español añadimos que es la le lengua oficial común de un Estado. Lo mismo hacemos con el italiano, que no es la única lengua de Italia, con el francés (en Francia se habla, por ejemplo, provenzal, bretón, vasco y, en algunas zonas limítrofes, alemán) o con el mismo ruso (en Rusia encontramos múltiples lenguas, que son también rusas, pero a las que no denominamos ruso).
Español es, asimismo, la denominación que han adoptado la mayoría de los países hispanohablantes, salvo excepciones.
Y, por último: los más empeñados en que denominamos a nuestra lengua patria como castellano siempre son los mismos: las chinches nacionalistas, esos acomplejados separabobos con los que tenemos la desgracia de convivir, que no se consideran españoles (estos paletoides ibéricos cejijuntos se deben de creer que son altos rubios y con los ojos azules, como los nórdicos), pero, que, a su vez, no dejan que los que sí nos consideramos españoles llamemos español a nuestra lengua.
Son como el perro del hortelano, que ni comen ni dejan comer.
Así que, español, si te consideras como tal, habla español y no castellano (aunque sea sólo para joder un poco a esta gentuza).

Desde un punto de vista diacrónico, la denominación más exacta de nuestra de lengua sería español: la lengua común usada en toda España derivada del antiguo castellano, que era la lengua empleada en el hoy inexistente y añorado Reino de Castilla y León. El castellano antiguo difería del español actual tanto como lo pueda hacer hoy el catalán. Poseía muchos fonemas distintos a los empleados en la actualidad y, quien haya tenido la oportunidad de leer el Poema de Mío Cid en su versión original, es decir, en antiguo castellano, se habrá quedado sorprendido de lo mucho que difería aquella antigua lengua de su derivado actual, el español, hasta el punto de que, para cualquier lector corriente, resulta casi incomprensible.
Desde un punto de vista sincrónico, sin embargo, es decir, sin tener el cuenta la evolución de la lengua a lo largo de los siglos, sí tiene sentido denominarlo castellano, puesto que hay otras muchas lenguas también españolas, como el vasco, el gallego, el aranés, el bable, el catalán y algunos restos del antiguo navarroaragonés, que quedan desperdigados por los pagos pirenaicos.
En principio, es tan correcto llamar a nuestro idioma español como denominarlo castellano: todo depende del punto de vista lingüístico que adoptemos.
Sin embargo, hay otros factores que nos hacen inclinar la balanza indefectiblemente hacia la denominación español en lugar de la de castellano.
En primer lugar, al denominarlo español añadimos que es la le lengua oficial común de un Estado. Lo mismo hacemos con el italiano, que no es la única lengua de Italia, con el francés (en Francia se habla, por ejemplo, provenzal, bretón, vasco y, en algunas zonas limítrofes, alemán) o con el mismo ruso (en Rusia encontramos múltiples lenguas, que son también rusas, pero a las que no denominamos ruso).
Español es, asimismo, la denominación que han adoptado la mayoría de los países hispanohablantes, salvo excepciones.
Y, por último: los más empeñados en que denominamos a nuestra lengua patria como castellano siempre son los mismos: las chinches nacionalistas, esos acomplejados separabobos con los que tenemos la desgracia de convivir, que no se consideran españoles (estos paletoides ibéricos cejijuntos se deben de creer que son altos rubios y con los ojos azules, como los nórdicos), pero, que, a su vez, no dejan que los que sí nos consideramos españoles llamemos español a nuestra lengua.
Son como el perro del hortelano, que ni comen ni dejan comer.
Así que, español, si te consideras como tal, habla español y no castellano (aunque sea sólo para joder un poco a esta gentuza).
lunes, 3 de agosto de 2009
El buen humor, la cobardía
"El buen humor de los españoles, esa ansia de juerga sempiterna, ese tomarse las vicisitudes diarias con filosofía sólo esconde una cobardía congénita para no enfrentarse a los problemas reales e intentar solucionarlos".
Todas las frases del Filóloco juntitas, pero no revueltas, en: Frases lapidarias del Filóloco
miércoles, 29 de julio de 2009
¿ETA incendia España?
Éste es un post que todos los veranos pretendo escribir, pero que nunca me había atrevido a hacerlo hasta el momento, por eso de no dar ideas a los malos.
Viendo, año tras año, la sucesión de incendios que calcina nuestra patria, de los cuales, según nos cuentan, la mayoría de ellos son provocados, siempre me he preguntado si estos aprendices de Lucifer que desean hacer barbacoa con todos los españoles no son meramente pirómanos, chalados del fuego a los que éste les pone más que una tía en pelotas.
Siempre me he preguntado si parte de estos incendios pueden haber sido provocados por los perrunos vascos de ETA o sus lacayos seguidores.
¿Por qué hago esta asociación de ideas entre los incendios y esa aboinada banda terrorista?
La asociación de ideas me viene de largo tiempo ha, pues, desde que tengo uso de razón, siempre me ha sorprendido un comentario muy recurrente entre esos brutoides frankisteinianos que tenemos la desgracia de alojar en el Norte:
Es muy típico que vascos de todo pelaje se sorprendan de que en el resto de España haya vegetación, e incluso bosques. Mucha de esa gente piensa que el verde sólo existe en su minúscula tierra y que el resto de España es un secarral.
Es cierto que en España la superficie arbolada no abunda, pero tampoco es inexistente (esto se lo debemos a los "tolerantes" hijos de Alá que, en los siglos de horrible dominación musulmana, razzia por aquí, razzia por allá, nos dejaron casi toda la Península más pelada que el culo de una mona, pretendiendo crear un nuevo Sáhara europeo).
Cuando algún vasco, recién salido del cascarón paletoide, decide hacer su primer viaje a las ignotas y peligrosas tierras de España, se sorprende mucho de que, por ejemplo, en la Sierra de Madrid abunde la vegetación y la belleza de los paisajes, más variados que los que ellos están acostumbrados a ver, de cantón suizo con moscas.
Lo sé porque he tenido que acompañar a más de uno, y de dos, y de tres vascoides que siempre me hacían el mismo comentario: "¡Anda, pero si en España también tenéis bosques! ¡Yo creía que sólo los había por Euskadi!
Esta sorpresa de la sociedad vasca ante el conocimiento de que la Naturaleza existe también en otras partes además de en su paraíso y el conocimiento de que la mayor parte de estos incendios son provocados y se realizan, esencialmente, en época turística (como el periódico sembrado de bombas que estos simpáticos compatriotas realizan en nuestras playas casi todos los veranos) me lleva a preguntar si buena parte de estos incendios no entran dentro del paquete etarra de acciones contra los españoles.
"Cosas veredes que harán temblar las paredes".

Viendo, año tras año, la sucesión de incendios que calcina nuestra patria, de los cuales, según nos cuentan, la mayoría de ellos son provocados, siempre me he preguntado si estos aprendices de Lucifer que desean hacer barbacoa con todos los españoles no son meramente pirómanos, chalados del fuego a los que éste les pone más que una tía en pelotas.
Siempre me he preguntado si parte de estos incendios pueden haber sido provocados por los perrunos vascos de ETA o sus lacayos seguidores.
¿Por qué hago esta asociación de ideas entre los incendios y esa aboinada banda terrorista?
La asociación de ideas me viene de largo tiempo ha, pues, desde que tengo uso de razón, siempre me ha sorprendido un comentario muy recurrente entre esos brutoides frankisteinianos que tenemos la desgracia de alojar en el Norte:
Es muy típico que vascos de todo pelaje se sorprendan de que en el resto de España haya vegetación, e incluso bosques. Mucha de esa gente piensa que el verde sólo existe en su minúscula tierra y que el resto de España es un secarral.
Es cierto que en España la superficie arbolada no abunda, pero tampoco es inexistente (esto se lo debemos a los "tolerantes" hijos de Alá que, en los siglos de horrible dominación musulmana, razzia por aquí, razzia por allá, nos dejaron casi toda la Península más pelada que el culo de una mona, pretendiendo crear un nuevo Sáhara europeo).
Cuando algún vasco, recién salido del cascarón paletoide, decide hacer su primer viaje a las ignotas y peligrosas tierras de España, se sorprende mucho de que, por ejemplo, en la Sierra de Madrid abunde la vegetación y la belleza de los paisajes, más variados que los que ellos están acostumbrados a ver, de cantón suizo con moscas.
Lo sé porque he tenido que acompañar a más de uno, y de dos, y de tres vascoides que siempre me hacían el mismo comentario: "¡Anda, pero si en España también tenéis bosques! ¡Yo creía que sólo los había por Euskadi!
Esta sorpresa de la sociedad vasca ante el conocimiento de que la Naturaleza existe también en otras partes además de en su paraíso y el conocimiento de que la mayor parte de estos incendios son provocados y se realizan, esencialmente, en época turística (como el periódico sembrado de bombas que estos simpáticos compatriotas realizan en nuestras playas casi todos los veranos) me lleva a preguntar si buena parte de estos incendios no entran dentro del paquete etarra de acciones contra los españoles.
"Cosas veredes que harán temblar las paredes".
martes, 28 de julio de 2009
Uno de cada tres españoles y un 40% de portugueses aceptaría formar una federación con Portugal
Nos iría mejor juntándonos con los portugueses y separándonos de los catalanes.
Al fin y al cabo, los primeros son mucho más amables y humildes que los segundos.
¡Ah, Juana la Beltraneja, por qué tuviste que fracasar!

Al fin y al cabo, los primeros son mucho más amables y humildes que los segundos.
¡Ah, Juana la Beltraneja, por qué tuviste que fracasar!
Los catalanes son separatistas por un cabreo

Pues sí señores: por un cabreo. El separatismo catalán tiene sus raíces en un monumental cabreo que se remonta a los albores del siglo XVIII cuando, en la Guerra de Sucesión española, esta región optó por ponerse del lado del futuro perdedor, el archiduque Carlos de Habsburgo, frente a otras regiones que optaron por el jovencísimo Felipe V, al que le tocó el derecho a la sucesión del trono español por pura carambola.
Con Felipe V se inauguraría la nefastísima dinastía borbónica en nuestro país que, tras siglos de arduo trabajo (mejor dicho, de arduo no-trabajo) ha logrado meter a nuestra nación en el pozo de las miserias, convirtiéndola en La Octava Impotencia Mundial.
Una dinastía que había tenido su origen en un chaquetero, Enrique IV de Francia, quien, siendo protestante, con tal de acceder al trono francés, no puso ningún obstáculo en renunciar a sus principios más íntimos y convertirse al catolicismo: "París bien vale una misa" ("Paris vaut bien une messe"), dijo, se cambió de creencias ipso facto, como quien se cambia de calcetines, y se quedó tan pancho.
Tenían cierta razón los catalanes en apoyar al Austria, pues éste les había prometido que conservarían los derechos forales que habían logrado preservar hasta el momento, frente a otras regiones, mucho más entreguistas y lacayistas, que los habían cedido casi sin decir ni mu.
Cuando ganó la susodicha guerra (la única que han ganado estos Borbones), sin ningún empacho, les arrebató sus derechos forales a los catalanes y, de ahí, la inquina que nos tienen al resto de los sumisos españoles.
Si el archiduque Carlos hubiese ganado la guerra en cuestión, ese odio catalán hacia España quizás no existiera y todos viviríamos en una especie de confederación, que era lo que más o menos había sido España en esos siglos hasta que llegó el chulipandi gabacho.
Aparte de dejarnos per saecula saeculorum una dinastía conocida por sus continuos fracasos en todos los aspectos, a años luz de las gloriosas dinastía Trastámara y, posteriormente, Austria, nos legó el eterno embolado de Gibraltar -por el que los españoles recordaremos la inutilidad borbónica hasta el Final de los Tiempos- y la pérdida de todas las posesiones europeas.
Desde entonces, todo ha sido un caer cuesta abajo: derrotas por doquier, pérdida del imperio colonial, enmudecimiento de la voz de España en el mundo, odio desintegrador entre españoles (País vasco y Cataluña)...
Y a pesar de que, por dos veces, los españoles expulsamos a esa desatrosa dinastía (Isabel II, Alfonso XIII), la susodicha vuelve siempre, erre que erre, como el turrón El Almendro por Navidad.
En fin, tenemos lo que nos merecemos.
domingo, 26 de julio de 2009
Nace "La Octava Impotencia Mundial"
Nace La Octava Impotencia Mundial... un blog apto sólo para españoles masoquistas.
El blog que explica... la razón de ser de los separabobos.


El blog que explica... la razón de ser de los separabobos.

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